Crítica de Safe Inside: un thriller imperfecto con un giro inesperado

Un accidente de autocar lleva a dos turistas a una mansión rural francesa en esta intrigante pero confusa película con inverosimilitud en su núcleo

Ana (Andrea Tivadar) y su novio Tom (Tom Ainsley) son estadounidenses que viajan por Europa y toman un autocar hacia una zona rural de Francia donde esperan realizar trabajos agrícolas para un terrateniente, Richard (Steven Brand). El autocar sufre un accidente y, cuando los dos se despiertan, todo el mundo ha desaparecido, así que recorren el resto del camino hasta la mansión de Richard. Pero Tom no se lleva muy bien con el propietario, y hay algo raro en los libros de la casa y en los discos de las estanterías.

Todo es un poco raro en este thriller intrigante pero defectuoso, empezando por el hecho de que, aunque se supone que está ambientado en algún lugar cerca de los campos de lavanda de la Provenza y sobre dos yanquis, la directora Renata Gabryjelska es polaca, Tivadar es británico-rumano y el resto de los actores son en su mayoría británicos o polacos que intentan parecer franceses. Aparte de la magnífica Joanna Kulig, protagonista de la película de Paweł Pawlikowski Guerra Fríaque está muy desaprovechado en un pequeño papel. En realidad se rodó en Polonia, por lo que la arquitectura no se parece en nada a la de Francia. Pero resulta que todo tiene sentido en cierto modo cuando se produce el gran giro, una verdadera maravilla que sería injusto estropear.

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